La parte ética y moral en el ejercicio del periodismo, de alguna manera se ha visto afectada: Julián Parra Díaz
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Julián Parra es un periodista, conocido por su trabajo en radio y televisión. Es el director y presentador del programa «Nocturna» en RCN Radio, donde analiza y debate sobre temas de actualidad, política y sociedad.
Por Rubén Darío Mejía Sánchez
Definitivamente, hablar de periodismo y de radio en Colombia es supremamente interesante. Y como decíamos anteriormente, para poder hablar de estos dos temas, habría que escribir grandes obras que tendrían que leerse por días y días, para reconocer lo que ha hecho la gente que se dedica a estos menesteres. La radio es la gran compañía, la radio es la que lleva el gran mensaje de tranquilidad, de paciencia, de compañía y muchas veces de mucho dolor a quienes están cerca de un aparato que se llama radio y que con pilas funcionaba anteriormente y que ahora se puede escuchar mediante la gran tecnología.
Antes había radio de AM y FM y se podían escuchar emisoras de diferentes partes del mundo con una calidad máxima, pero en sí la radio no era de tan buena calidad cuando se hacía en ciertos sectores del mundo y principalmente del país. El trabajo que se hace en la radio es extraordinario, porque acompañamos a todas las personas y les entregamos cultura, diversión y mucho más. Y es por eso que en el día de hoy traemos a las entrevistas de Reporteros Asociados del Mundo a Julián Parra Díaz, un hombre que nació en Armenia, sencillo, amigo de sus amigos y colaborador de las personas que necesitan su ayuda.
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La Nocturna RCN, programa que dirige Julián Parra en RCN Radio
Cuando le preguntamos antes de empezar esta entrevista por Julián Parra, la mayoría de personas radioescuchas nos hablaron muy bien de él y principalmente de La Nocturna RCN, programa que él dirige en RCN Radio. Dicen que él les acompaña en los momentos de insomnio, cuando están tristes y cuando están también mal de salud y de amor, y les da fuerza para seguir adelante, porque él genera mucha confianza en el hombre y la mujer común también. Pero yo creo que lo mejor que vamos a hacer es invitar a Julián para que él mismo de su propia voz, nos cuente sus experiencias como hombre de radio y de prensa en Colombia.
Julián Parra es un periodista, conocido por su trabajo en radio y televisión. Es el director y presentador del programa «Nocturna» en RCN Radio, donde analiza y debate sobre temas de actualidad, política y sociedad.
Es conocido por su estilo de entrevista y su capacidad para analizar y explicar temas complejos de manera clara y concisa.
Julián Parra es una figura respetada en el periodismo y su trabajo ha sido reconocido con varios premios y nominaciones.
Julián Parra también es conocido por su pasión por la tauromaquia y su trabajo como comentarista taurino.
En efecto, Julián Parra ha sido un comentarista habitual de corridas de toros en Colombia y ha trabajado con diferentes cadenas de televisión y radios para transmitir eventos taurinos.
Su conocimiento y experiencia en el mundo de la tauromaquia lo han convertido en una figura respetada y reconocida en el ámbito taurino nacional e internacional.
Julián Parra
Estos son los reportajes de Reporteros Asociados del Mundo, donde estamos tratando los temas importantes de Colombia y el mundo, y precisamente hemos tratado últimamente de hablar sobre lo que sucede en los medios de comunicación.
Estamos hablando en esta mañana con Julián Parra, un hombre de radio, un hombre que tiene en estos momentos un peso sobre su espalda muy grande, que es hacer el resumen para RCN con la nocturna de todo lo que ha pasado en el día.
Julián, buenos días, ¿cómo estás?
Encantado de estar con todos ustedes, mil gracias Rubén Darío, es un gusto y un privilegio saludarlo.
Bueno Julián, cuéntanos una cosa, ¿quién es Julián Parra? Yo soy un ciudadano colombiano nacido en la ciudad de Armenia, en el departamento del Quindío, siempre de manera que está casi que suena jocosa decir que soy de Armenia capital, para diferenciarlo de Armenia mantequilla en el departamento de Antioquia. Yo soy de Armenia capital del departamento del Quindío, y un provinciano en la capital colombiana, estudié derecho para formarme como periodista, es decir, me hice abogado para luego convertirme en periodista, situación de la que no me arrepiento ni me siento frustrado, sino que, por el contrario, si volvieran a ser, Rubén Darío lo volvería a hacer. La formación que da el derecho, la estructuración que da el estudio de las leyes, de la constitución, de la conformación del estado, yo creo que esa formación la deberíamos tener la mayoría de los ciudadanos para comprender bien, no solamente en el pedazo de tierra en el que habitamos, sino también para conocer parte de lo que es el desarrollo del ser humano en la tierra.
Entonces, eso fue lo que estudié y me formé, pero también hay que decirlo, que siempre tuve en mis manos un micrófono, porque vengo de una familia, Rubén Darío, eminentemente taurina. Nosotros, en nuestra casa, en Armenia, no había una pelota, no había un carrito, no había una bicicleta, había un traje de luces secándose en el patio de la casa, un capote, una muleta, y a la casa de mi abuela, que siempre nos albergó con tanto cariño, llegaban los toreros, pero no cualquier tipo de torero, llegaban las máximas figuras del toreo a nivel mundial, me estoy refiriendo para la época mía, para la época mía, hacia atrás hubo grandes figuras, pero en la época mía llegaba Pedro Gutiérrez Moya, el niño de la Capea, llegaba Ángel Teruel, llegaba Roberto Domínguez, llegaba Julio Robles, llegaba Ortega Cano, todos esos toreros, los hermanos Splá, los hermanos Campuzano, y entonces, pues siempre el contacto era, o con un torero, o con un ganadero, o con un mozo de espadas, o con un banderillero, o con un picador, y hablando de qué, pues de lo que tenía que ser, de los toros, y va pasando el tiempo. Aquí hay algo que queremos nosotros contar, y hacer un homenaje antes de que sigamos con este diálogo con Parra, es de un hombre que me dejó muchas enseñanzas a mí, por su amistad, por su comportamiento, por su señorío, hablamos de Iván, de su hermano, que fue el que marcó la pauta en RCN, Iván Parra, Parrita, que era el hombre que prendía más radios que podamos pensar, durante la temporada que comenzaba en diciembre, hasta enero, esto hablando de Colombia, sin pensar lo que hicieron a nivel internacional.
¿Quién es primero, Iván o usted? No, mi hermano, mi hermano mayor, siete años mayor que yo, Iván, infortunadamente, para quienes no lo saben, ya no está entre nosotros, falleció en el año 2020, de diabetes, y luego eso complica, entra el tema de la diálisis, y se va descomponiendo, se va degradando la salud de Ivancito, e infortunadamente lo perdemos, lo pierdo yo, como único hermano de sangre que he tenido en la vida, o sea, éramos Iván y Julián, los que conformaban la familia Parra Díaz, las enseñanzas de Iván, mi gran maestro, mi gran luz, mi gran guía, y como usted lo explica muy bien, Rubén Darío, pues Iván duró 23 años en Caracol, manejando Hola Buenos Días, conduciendo Pase la Tarde con Caracol, luego fue director de la Ventana de Caracol, 23 años, y luego entra a RCN con la parte de los toros, con Alberto Lopera, Iván Parra, el maestro César Rincón, y quien les habla, Julián. Entonces, siempre nosotros vinculados, y por supuesto Iván, con un gran reconocimiento nacional, pero sobre todo internacional, como el mejor narrador del mundo, que lo llegaron a calificar los propios españoles, franceses, y los expertos en esta materia. Le contaba Rubén Darío, que tanto Iván como yo, en nuestro paso por la universidad, siempre tuvimos un micrófono en la mano, entonces nos vinculaba más un micrófono que un código, y de ahí nuestra relación con los medios de comunicación, pues Iván entra a las Grandes Ligas, entra a Caracol, entra a Todelar, luego, bueno, pasó por el Grupo Radial Colombiano, luego entra a RCN, y más tardíamente entro yo, pero a Caracol, apoyarlo a él en la actividad taurina, y luego me contrata RCN, y ahí ya llevo 16 años en esta gran casa radial, como es RCN, la Radio de Colombia.
¿De dónde sale eso de los toros?
De familia, va en el ADN nuestro. Le contaba yo a usted que nosotros no teníamos carritos, pelotas, sino que vinculados con toda la actividad taurina, mis tíos toreros, fueron novilleros mis tíos, mis tíos empresarios de provincia, realizadores de corridas, mis tíos mozos de espada, mis tíos, por ejemplo, mi tío Gabriel Díaz, empresario, y también colaborador cercano de Pepe Cáceres, durante toda su vida, mi tío le manejó las fincas a Pepe Cáceres, muy vinculado con él, le sirvió las espadas a Pepe Cáceres, y entonces, en todo ese tiempo, mi papá, Bernardo Parra, abogado del externado de Colombia, penalista, especializado en derecho penal, pues fue presidente en la Plaza de Toros de Santa María en los años 60, Rubén Darío durante muchos años, presidía las corridas, entonces nosotros bebíamos del biberón… Claro, y nosotros con el biberón en la boca, y sentados en el tendido en la Santa María, o en el callejón en la Santa María, siendo de Armenia, y luego recorriendo todas las plazas de toros, o sea, una vinculación estrecha, por eso Rubén Darío, a mí me choca quien me cuestiona personalmente que yo esté en la actividad de los toros, si no conozco otra, además, eso no me hizo asesino, eso no me hizo un hombre de malas costumbres, por el contrario, nos volvimos cultos, porque es una actividad eminentemente cultural, ancestral, y conocimos grandes personalidades vinculadas al mundo de los toros, intelectuales, políticos, deportistas, y eso nos llevó a tener otro nivel de formación, Rubén Darío. Yo creo que precisamente lo que sucedía a los fines de año, o cuando eran las temporadas, se está hablando usted de grandes personalidades, para uno lo mejor era tener sus abonos, yo recuerdo en Manizales, que mi mamá, no sé si usted alcanzó a conocerla o no la recuerda, Esther Julia Sánchez, ella siempre tenía su versión, Esther Julia Sánchez de Mejía, y tenía sus abonos para toda la temporada, lo que era en la ciudad de Manizales, y eso para ella era sagrado, primero con el café, porque era cafetera, y enseguida a los toros.
Pero claro, pero cómo no iba a ser lo primero para ella, si la gente culta, la gente sensible, ha estado vinculada estrechamente a la actividad taurina, y más, usted me habla de una ciudad que es nuestra gran frontera taurina, como es la capital de Caldas, la ciudad de Manizales. Bueno, vamos a ver, vamos a hablar de periodismo, en este momento está haciendo una gran labor en RCN,
¿Cómo ve el periodismo colombiano?
Pues de manera preocupante, porque incluso se habla de la crisis en el periodismo Rubén Darío, y todo es porque estamos muy ligados a la parte estatal, muy ligados a la parte oficial, y si la parte oficial no suministra pauta, pues entonces casi que decimos que los medios entran en crisis, como se está viviendo en la actualidad, hay malos sueldos, están mal pagos los profesionales, todo porque el recaudo, todo porque el dinero que debería entrar en gran parte lo aporta el sector oficial, el sector público.
Por consiguiente, desde ese punto de vista, hay una especie de bache, si se quiere de paréntesis en este momento, porque hay una situación oficial pública donde no son muy afectos con los medios de comunicación, pero de otra está la parte ética y moral en el ejercicio del periodismo, que de alguna manera pues también se ha visto afectada, porque la corrupción, la desintegración social ha tocado los medios de comunicación.
Si usted quiere saber, Rubén Darío, el estado de salud de una sociedad, mire cómo andan, cómo evolucionan, cómo se desenvuelven y se desempeñan los medios de comunicación. Recuerde usted al viejo médico, a ese médico de la maletica negra, donde que era el médico familiar, se le conocía como el médico familiar, y entonces alguien en su familia, allí en Manizales, le decía llame al médico, al doctor fulano de tal. Al doctor Sosa en mi casa.
Al doctor Sosa, llamemos al doctor Sosa inmediato, y el doctor Sosa, muy bien vestido, muy bien trajeado, porque aquí hoy en día ya andan con blue jeans, con tenis, no, muy bien trajeado. Llegaba el doctor Sosa con su maletíncito, lo abría, sacaba el estetoscopio, pero le decía Rubén Darío, saque la lengua. Usted sacaba la lengua.
Uy, hermano, pilas Rubén Darío con el hígado, pilas con el hígado. Momentico, le miro las pupilas. No, pero Rubén Darío, usted se está deshidratando.
Casi que a ojo, le diagnosticaban a usted, hombre, no quiero decir que los exámenes a profundidad no hagan falta, pero estos hombres eran tan sabios, tan sabios, que casi con mirarlo a usted, eran tan, tan eruditos en su profesión de médicos, que le determinaban a usted, y luego ya entraban con los exámenes y ya traban en el detalle de lo que usted podía estar padeciendo. Algo así pasa con los medios de comunicación. Cuando usted mira el hecho de que estamos convertidos en unas furcias mediáticas, en unos medios mentirosos mediáticos, respondiendo a uno u otro interés, ahí empieza usted a entender el grado de degradación de una sociedad.
Nosotros venimos de una región que es de muchos periodistas, de mucha calidad, y donde hemos tenido gente muy importante, ¿dónde cree que quedaron los ejemplos que se dieron para ahora, para las nuevas generaciones? Porque no los veo. Hay un bache generacional, hay un bache generacional como usted lo plantea, y si tomamos como símil el ciclismo, hay un lote que se desprendió, un pelotón, un puñado de ciclistas que se desprendieron, y se desprendieron del lote general. Ese puñado de periodistas se desprende del lote general de los periodistas, y como usted muy bien lo indica, pues no hay renovación, no hay renovación.
Pensemos en esos grandes periodistas como don Juan Gosaín, pensemos como el propio Yamida Amal, pensemos como Edgar Artunduaga, como, ayúdeme a recordar Rubén Darío, a otros que asesinaron también en la época de la violencia, de este narcotráfico terrible en nuestro país, de Jorge Enrique Pulido, Jorge Enrique Pulido, y ese lote se desprende, ese pelotón se desprende del lote, y no vemos renovación, no vemos renovación, entre otras cosas porque está muy mediocrizado el medio del periodismo. Además en Caldas tuvimos uno muy grande que fue Orlando Calavín. Correcto, correcto, que estuvo en los grandes medios, luego tuvo su propio medio, y otros tantos a nivel nacional, por los lados de Santander, periodistas maravillosos en la costa caribe nuestra, en el centro del país, en el Valle del Cauca, y no hemos visto esa renovación.
Haciendo una comparación de lo que es una corrida de toros, cuando entramos a la plaza de toros y vamos prevenidos para ver algo muy grande, y salimos con una mala corrida, ¿cómo está Colombia en este momento? Pues eso en los toros se llama corrida de expectación, corrida de decepción, y algo así pasa con con el periodismo sin destruirlo por completo, porque realmente gracias al periodismo y al ejercicio del mismo, muchas cosas en el país se han descubierto, Rubén Darío, no podemos ser injustos tampoco, pero en términos generales responden a muchos intereses lo que hace que sea un periodismo muy comprometido y poco objetivo. Es decir, nosotros tenemos calidad de periodismo, pero lo estamos dejando cruzado, amarrado, ¿cómo lo tenemos? Sí, de alguna manera amarrado a las circunstancias que vive el país, y no viene gente formada, no formada en la academia, sino formada en su criterio personal para sacar adelante una buena camada de periodistas que realmente le den realce al país. Bueno, fuera de hacer periodismo, ¿a qué más está dedicando? No, únicamente tengo como actividad el estar al frente como director nacional de Nocturna de RCN, voy en un horario difícil pero maravilloso, de 9 de la noche a 3 de la madrugada, la que yo he denominado la radio en la noche, la radio en pijama, y estoy dedicado a eso por estar en esas horas tardías de la noche, tan entrada la madrugada, pues duermo en gran parte del día, Rubén Darío, duermo más que usted, llego a dormir 10, 11 horas, el resto lo dedico a prepararme, a leer muchísimo, a la radio no hay que llegar a prepararse, hay que llegar preparado, en el caso mío no hay un computador encendido en las horas de la noche, y se las sabe todas, no, pero trato de estar informado y preparado para el ejercicio diario, sobre todo porque mi programa tiene como esencia las llamadas de los oyentes, la intervención del público, de la gente, y gracias a Dios tenemos una gran acogida y son temas variados los que se plantean allí.
¿Qué es lo que más está hablando en este momento la gente en la radio? Tiene, es que nos están fijando los políticos la agenda, entonces la gente habla de política, con mayor conocimiento o menor conocimiento, pero como la agenda distractivamente, es decir, como distractor, porque vivimos en una época, en un momento, en que hay un gobierno que ha desbordado el uso de la palabra por encima del uso de las acciones, es decir, es más lo que se habla y menos lo que se actúa, por eso la gente está preocupada porque ya están pidiendo acciones, acciones en el Catatumbo, acciones en el Chocó, acciones en Nariño, acciones en el Cauca, acciones en el Caribe, en el centro del país, y acciones de qué, de todo tipo, económicas, de seguridad, de combatir la gente, nos la está fijando el gobierno nacional. ¿Y por qué? Porque al igual que estamos con Iván Parra en este momento, tenemos algunos problemas técnicos. A ver, Iván, sigamos.
Julián, Julián. Julián, perdón. Bueno, tenemos algunos problemas técnicos, hablando ahora con Julián, que nos está haciendo un análisis completo de lo que la gente quiere oír y de lo que la gente habla durante su programa en RCN.
Sí, y sobre todo Rubén Darío, que no importa la hora, parte del éxito de Nocturna de RCN es el respetar la inteligencia de la gente de la noche. Entonces, a mí me decían que yo había llegado a un horario en el que tenía que hablarle, de esos sabios de la radio que no han de faltar por ahí, que aparecen como asesores, y me dijeron, Julián, usted tiene que hablarle a putas, ladrones y taxistas. No, ¿por qué? Yo puedo tratar la reforma tributaria a la una de la madrugada.
Depende cómo se trate, depende cómo se aborde el tema. Y así hemos abordado muchos temas. Un señor taxista, una dama vendedora de tintos en la calle, pueda que no tenga Rubén Darío la instrucción de haber pasado por un colegio o una universidad, pero brutos no son, brutos no son.
Entonces hemos encontrado gente maravillosa en la noche, y aparte de la gente que hemos atrapado como médicos, políticos, abogados, economistas de diversas profesiones, que por el hecho de la misma programación y de la misma producción de Nocturna, se quedan atrapados en las ondas de la radio. ¿En este momento los artistas colombianos tienen la fuerza que tenían antes o no? Esto ha cambiado, esto ha cambiado, y hay artistas con mucha fuerza. ¿Qué podemos discutir de una de una bella rubia barranquillera Shakira? Tiene una fuerza enorme, o de un mismo Maluma, o de un J Balvin, y un poco de muchachos, pues que en este momento yo no me sé los nombres, porque no soy seguidores de ellos, pero tienen una fuerza muy grande.
Pero lo que pasa es que todo esto ha cambiado tanto Rubén Darío, que hoy en día se ha desvanecido mucho el concepto de cultura. ¿Qué es cultura? Cultura puede ser la fórmula de una empanada de cambray, cultura es un estribillo de un reggaetón. Entonces, si en ese talego metemos todo lo que es cultura, pues podríamos decir que tenemos artistas con mucho fulgor, con mucha representatividad a nivel internacional.
Pero quizás en el tema ya de la cultura con calidad, ahí es donde podríamos entrar a cuestionar un poquito todo el asunto. En lo que estamos hallando los periodistas en este momento, ¿cómo se puede adivinar un suburbano? Rubén Darío, yo creo que se está fallando en que hemos caído en la coyuntura, nos hemos dejado llevar por la coyuntura, nos fijaron la agenda y quieren que marchemos sobre esa agenda. ¿Y cuál agenda? Los escándalos, nos volvimos showzeros, show, showzeros, y ¿cómo podríamos hacerlo el día en que tengamos mayor criterio periodístico, mayor criterio profesional para distanciarnos un poquito de eso? ¿Y a qué me refiero de manera concreta? El mundo está viviendo una reorganización, yo no sé si para bien o para mal, pero al fin y al cabo una reorganización geopolítica.
Y en nuestro país, por lo menos en Colombia, poco se habla de eso, como si fuéramos el ombligo del mundo. Entonces usted me dice, ¿y los periodistas cómo podríamos mejorar? Donde nosotros no nos dejáramos arrastrar de la corriente mediática, de la corriente del común, de la corriente de la coyuntura. El presidente dijo, el ministro dijo, hubo un congreso, un consejo de ministros que eso terminó siendo una pantomima, una farsa, y nos dejamos llevar.
Y si bien es cierto, hay cosas que hay que informar del día a día. Deberíamos estar con una visión un poquito más amplia de lo que está aconteciendo en el mundo. ¿Y por qué hablo del mundo? Porque nosotros no estamos desintegrados del mundo.
Nosotros estamos enchufados y conectados en el mundo. Nosotros hacemos parte de la geopolítica mundial. Rubén Darío, en Colombia, presidente es quien ponga en los Estados Unidos.
Quien ponga en los Estados Unidos, ese es el presidente de Colombia. No nos podemos llamar a mentiras. Y nosotros creemos que es el voto nuestro.
Pero eso es malo, ¿no? Yo no sé si bueno o malo. Lo que quiero decir es que estos temas no se analizan. A esto no se le mete profundidad.
Y estamos pendientes, ¿qué dijo el ministro? ¿Cuál es el próximo escándalo? Y nos dejamos llevar por eso. Entonces, ¿cómo cambiar eso? Que ampliemos profesionalmente, más activamente, con mayor carácter profesional, el acontecer de nuestro país y el mundo. ¿Por qué hemos dejado cosas que son tan importantes para abrir los noticieros de televisión y nos vamos hacia la crónica roja? Por el rating, por el morbo, por el morbo que eso produce, no solamente televisión.
Usted abra un periódico y chorrea sangre. Usted prenda la radio y escucha escándalos por todos lados. Entonces, ¿por qué han descubierto que ese morbo genera rating? Pero es un problema de cultura, de conducir.
Quienes tenemos la delicada actividad de conducir la opinión, deberíamos estar formados para formar opinión Rubén Darío. Y eso no lo hacemos. Nosotros nos pegamos a eso del show.
Y eso le ha dado… Me llama mucho la atención. En este momento, cuando uno entrevista, ataca a la persona a la que está entrevistando. A ver, ¿cuál era la táctica, su profesionalismo? Porque usted ha entrevistado a cualquier cantidad de personas en el mundo, entre toreros y entre todos, y yo nunca escuché que usted estuviera atacando a un paquiri, a un espingón, a ninguno de los toreros, ni mucho menos a los que se encontraba con ellos, a los políticos y al mundo de la sociedad que estaba en el mundo de los toreros.
No, porque yo creo, por lo menos desde mi punto de vista, que yo no soy fiscal de nadie, no soy juez de nadie. Tengo quizás más errores de la persona a la que estoy entrevistando, entonces no tendría que entrar en la posición de ser juez, de juzgar a nadie. Lo que sí puedo hacer es tratar de levantar las sábanas, de escudriñar un poquito para descubrir, uno, el alma de esa persona a la que tengo al frente, pero también las circunstancias que me llevó a entrevistarlo, a llevar a preguntarle, a indagar, incluso haciendo preguntas incómodas, pero tratando de revelar situaciones que nos conduzcan a acercarnos a la verdad.
Pero yo no tengo por qué ser juez de nadie ni fiscal de nadie. En este momento, bueno, ya hablamos de todo, hablamos de su familia, de su papá en todo lo que tenía, sus tíos, de su hermano Iván, y ahora qué es la vida personal, si nos podemos meter un poco en la vida Juliana. Yo tengo un hogar muy bonito, muy bonito, y es parte de los alicientes que tengo en la vida.
Mi familia personal, mi círculo íntimo, es muy pequeño. Es mi señora María Fernanda, la ingeniera química, con maestría en química. Tengo una sola hija, una sola niña, Andrea Parra, Andrea Parra González, es psicóloga, acaba de graduarse de la Universidad Javeriana, entró a una maestría en neuropsicología y está próxima también a adelantar estudios en la Universidad de Padua, en Italia, en lo mismo, en neuropsicología.
Entonces, ese es mi círculo íntimo y mi señora madre, que gracias a Dios todavía me la conserva, está conmigo, mi papá ya falleció, y ese sería mi más cercano círculo del que le puedo hablar con una armonía, las dificultades propias de vivir en comunidad, pero con una gratificación enorme que hace parte de lo que hemos logrado construir en el paso por la vida. ¿Con lo que ha visto, con lo que ve, cree que se termina la radio y cree que va a terminar todo el mundo de los toreros? No, no, no, no, no, la respuesta contundente es no, la radio no está en crisis, en crisis están los malos que hacen radio, la radio no está en crisis, en crisis están los malos que hacen radio. Ah, entonces el bueno es usted.
No, pero sí hemos entrado en un campo de mucha mediocridad, donde todos los temas que usted me ha puesto, usted me ha llevado al ruedo de una cantidad de actividades políticas, científicas, culturales, sociales, que, por ejemplo, no se tocan en la radio, porque creen que estamos frente a una sociedad lai, frívola, y que entonces, en la medida en que nos toquemos esos temas, llevemos a las casas y a los hogares del pueblo colombiano, esos temas estamos haciendo mejor radio. La radio tiene una particularidad, Rubén Darío, que entra por el órgano más sensible que tiene el ser humano, que es el oído. Por el oído usted aprende, por el oído usted ama, por el oído usted se disgusta.
Entonces, quien esté frente a un micrófono y pueda descubrir, atrapar el tímpano de los oyentes, triunfará en la radio. Y la radio es ese medio maravilloso, mágico por demás, que nos lleva, a través de la palabra, a recrear imágenes en nuestro cerebro, en esa máquina portentosísima que es nuestro cerebro, que es la que realmente regula nuestra torre de control, pero es la radio, es ese micrófono, y son esas buenas voces las que nos pueden llevar a conducirnos a imaginaciones más buenas. Se dice que para hacer una buena televisión hay que tener carisma.
Yo he desarrollado una palabra, Rubén Darío, y es que para hacer buena radio hay que tener vocisma, vocisma. No necesariamente unas voces así que tal, el presidente de la república, no, no necesariamente voces bonitas, voces aflautadas, voces melodiosas, no. Recuerde la voz de don Juan Gosaín.
A ver, a ver, Tulande, ¿qué pasó en la casa de Nariño? Una voz gangosa, aguardientosa, pero lo que atrapaba a don Juan, con su cultura, con su, con su don de gentes, con su gran periodismo, pues, ¿quién iba a cuestionar? Así tuviera la voz que tuviera, pero era una voz pegajosa. Eso en el boxeo, Rubén Darío, se llama punch, tener punch. ¿Qué es tener punch en el boxeo? Tener pegada.
Recuerde usted, que a usted le encanta también, recuerde usted los triunfos de Keith Pambele, de Edson, de nuestro campeón Pambele. Decían que la pegada de Pambele era más fuerte que la patada de una mula. Entonces,